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L U M Supongamos que ha sido un
mal año. Uno está cansado y ya
recuperándose de una serie interminable de situaciones muy
dasagradables. Entonces uno se va a un monasterio a pasar una semana. A
descansar. A meditar. A orar. A estar en silencio. El monasterio
está en un entorno bellísimo (casi todos suelen
estarlo); se ven las montañas a lo lejos, el cielo
está azul y hay unos nubarrones algodonosos y brillantes.
Desde la ventana de la celda se puede ver una gran masa de agua con colores azules y turquesa. Al cuarto día de estancia la estructura ya se ha sosegado y uno entra en el "Estado Apacible"... Es final de verano, todavía hace buena temperatura y al llegar la tarde uno decide sumergirse y flotar en las tranquilas aguas azules y turquesa. Es un día entre semana y no hay nadie por allí; las vacaciones han acabado y no hay turistas (gracias a Dios...). Todo está solo y tranquilo. Las aguas azules y en calma. El cielo azul con algunos nubarrones y ya llegando hacia el atardecer. Entonces uno flota, quieto, y se deja mecer muy suavemente por el leve movimiento de la masa de agua. Uno es miope y no ve bien, además, a veces, entra algo de agua en el ojo y eso deforma la ya deficiente visión. Eso de ser miope y que entre agua en el ojo puede ser un incordio, pero según como se viva puede ser bastante alucinante. Como uno está en "Estado Apacible" es más bien lo segundo... Asi pasa el rato en ese acunamiento. Entonces uno piensa que el cielo debe de ser un estado semejante a eso pero sin miopía y sin mojarse... Se perciben simultáneamente el cielo físico, las nubes, el paisaje y el cielo interior. Luego a uno se le ocurre como traducir eso a imagen y sonido y hace una pobre imitación de aquella experiencia. Pobre pero quizás suficiente para evocarla o sugerirla... Salud. |