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H Y M
N A R I U M
"... después
de todos estos acontecimientos, deseando ardientemente entregarse a la
contemplación de las cosas superiores,
se retiró a un desierto apartado, donde
permaneció desconocida en un lugar preparado por las manos
de los ángeles.
En ese lugar no había alimentos ni agua para que fuera evidente que su sustento eran los manjares del Cielo. Todos los días, en el momento de las siete horas canónicas, era llevada al cielo por los ángeles y allí oía, con los propios oídos del cuerpo, los himnos encantadores de los coros celestiales..." (
Liber Visionum )
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