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Una bandada de pájaros que planean en un cielo azul muy claro. Un azul lechoso, casi blanquecino, algo repulsivo no tanto por el color como porque refleja el color de mi alma, encogida, y el color de mi rostro, pálido por el miedo y la angustia. Los pájaros planean lentamente y yo los veo desde abajo. Tras un día agotador y triste, ya de vuelta a casa, paso por el mismo lugar y continúan los pájaros con su planeo, inalterables, ajenos al mundo de abajo y por un momento pienso que son ángeles viendo desde las alturas el dolor de aqui abajo pero sin participar de él. Mi alma está más pálida todavía, un frío glacial la envuelve. El cielo sigue extrañamente de ese azul pálido y apenas es teñido ligeramente por el dorado atardecer, como si esa porción del espacio fuera ajena a las leyes del mundo y de la luz.. Ese rincón del cielo es a la vez enigmático, misterioso y celeste en su estabilidad. En ese rincón del cielo solo hay un suave planeo, un suave color, una suave luz y una suave paz ajena a mi dolor.. Sí, definitivamente son angeles o sus reflejos o sus mensajeros invitándonos a elevar el alma a esa altura. Yo no puedo hacerlo en ese momento por más que lo intento y continúo mi camino de vuelta. Agotado llego a casa y sin apenas cenar me quedo dormido. Esa noche sueño que floto y planeo en un cielo azul muy intenso y que desde la altura veo un paisaje colmado de verdes también intensos, un paisaje pleno de colores brillantes, desconocidos y sonoros. Al fondo un sol dorado reparte su luz ocre, cálida y que sabe a sonido de campana. Me despierto con algo menos de desazón y se me ocurre hacer alguna sonoridad a la que identifique como "PLANEO"... |