![]() Lunes 3 de Enero del año 2005 ¡Despacio Por Favor! Esta
es una cuestión
técnica además de
filosófica. Me alegra
y me encanta que las personas descarguen mi música, para eso
la
pongo. El problema es que si muchas personas descargan toda la
página, se supera la tasa de transferencia diaria, entonces el
servidor
me
bloquea y me anula el servicio... o sea que se acabó la
fiesta,
para vosotros y para mí...
Por lo tanto ¡DESPACIO POR FAVOR!. Descargar poco a poco, en días sucesivos, no hace falta escuchar todo en un día, se puede escuchar un tema al día, a la semana, al més ... o al año... no pasa nada... es una buena costumbre... más adelante hablaré con más detalle de eso. También es importante que los temas los descages a tu ordenador y desde ahí los escuches, es decir que no escuches directamente desde la página. De nuevo es cuestión de transferencia diaria... Así todos saldremos beneficiados y podremos seguir disfrutando del sonido. De lo contrario... la página desaparece... Gracias. |
![]() Slowly Please Please, this is a
technical question that affects the availability of the link.
I am very pleased of you to download my music but I recommend you to download only once the piece into your computer and then have the listen from there, the number of listens you desire. Also If you want to download the complete content of the page, please do it in several sessions, downloading one or two files per day. Otherwise the daily transference limit imposed by the server will invalidate the link. Thanks and enjoy. |
![]() Lunes 10 de Enero del año 2005 Como Trabajo Busco
hasta que
aparece un timbre sugerente.
El timbre me da la inspiración y a partir de ahí desarrollo la sonoridad. Planteo las "sonoridades" como una sucesión de timbres en vez de una sucesión de notas. Hago mis sonoridades en una sola toma. Ocho pistas son un exceso para mí, dieciséis un derroche. Cuando aparece ese timbre que me sugiere una mínima melodía o simplemente una atmósfera, pulso el botón de "grabar" y grabo todo de una tirada. Si al final tengo la impresión de que ha sido válido, ¡pues ya está!, ¡lo doy por válido!, escucho un poco para ver que realmente ha quedado grabado (nunca te puedes fiar de un ordenador...) y ya no lo vuelvo a escuchar nunca... o al menos durante mucho tiempo... en serio, no me gusta repetir y repetir los temas hasta que al final te hastían y no te dicen nada. Quizás meses después o un año después lo escucho de nuevo y entonces me asombro y no lo reconozco, ¡una experiencia estupenda que recomiendo a todo el mundo!. Me desagrada enormemente que se me quede una música "pegada" en la memoria, sea mi música o la de cualquier otra persona, por eso quizás me fascinan las "atmósferas", porque no se "pegan". Me ocurre lo mismo con los discos que me compro (poquísimos, apenas dos o tres al año), hago lo mismo: los escucho solamente una vez al año, siempre por la misma época (normalmente la época en la que los compré), es una ascesis que he tardado tiempo en aprender; cuesta al principio pero el resultado es genial aunque reconozco que no es fácil el proceso. Por esto recomiendo a los visitantes de esta página que solo escuchen los temas una vez al año (y que los vayan descargando poco a poco, sin avidez...) recomendación inútil supongo, pero ahí queda... De manera que apenas escucho música, solo muy de vez en cuando y aunque parezca mentira jamás escucho música electrónica... Mis gustos musicales desde hace unos diez años acaban en el siglo XIII, así es que no estoy al tanto de lo que se hace actualmente, mis referencias electrónicas son las cosas que escuché hace veinte años... Estoy muchas horas en silencio, la mejor de las músicas... Con los ordenadores me llevo muy mal. Nunca funcionan. No queda más remedio que utilizarlos pero me fatigan y me producen ansiedad... Evito los sonidos o las atmósferas "oscuras"; intento buscar sonidos y atmósferas luminosos aunque no siempre lo consigo. Evito en el otro extremo las "pasteladas sentimentaloides"; o sea, que es un difícil equilibrio que reconozco no siempre mantener, o a veces no quiero mantener, o no lo requiere la atmósfera, pero la idea va en esa dirección... Hago música como terapia personal (en otro lugar lo explico mejor...) y sin ninguna pretensión comercial o incluso pública. Tras muchos años me he decidido a sacarla a la luz. Este es mi modo de trabajo: sencillo y directo. |
![]() Lunes 24 de Enero del año 2005 Aire Sonoro En el encabezado de esta
página
puse esa antigua definición de música como la "ordenación
armoniosa de los
sonidos en el tiempo". He
visto variantes sobre esta
definición y por
supuesto he visto otras definiciones; la que encabeza la
página
es la que más me gusta y con la que más me
identifico,
sin embargo durante semanas tuve serias dudas en utilizar la
definición de
Ferrucio Busoni que dijo:
"la
música es aire sonoro".
Es una bellisima definición y además físicamente muy exacta. También me adhiero a ella... |
![]() Martes 8 de Febrero del año 2005 Música y Terapia La música siempre ha sido una gran terapia para mí. Tanto el escucharla como el hacerla. Empecé ha hacer música como terapia hace ya bastantes años. Siempre he padecido eso que ahora se llama Fobia Social y que antes llamaban "timidez grande", o "es muy raro"... desde muy crío. Hace ya muchos años un siquiatra me comentó que me haría bien hacer música porque me relajaría. Tenía razón. Ya para entonces había descubierto el efecto relajador de ciertas sonoridades digamos "abstractas", sí, ya se que a algunos les enferma esos sonidos, pero a mi me producían -y me producen- un efecto amplio, espacioso, y totalmente sosegante... debo de ser raro hasta para eso... Así es que empecé a hacer mis primeros experimentos electroacústicos con dos sintonizadores de onda corta, dos cassettes y mucha imaginación... Mucho ha llovido desde entonces pero no es broma que los cassettes para hacer bucles infinitos los he empleado hasta hace bien poco. También descubrí que la electrónica me proporcionaba una gran cantidad de satisfacción con un esfuerzo aceptable, algo que otros instrumentos no lo hacían. Probé varios instrumentos: la guitarra, la flauta, el piano, el salterio, etc... pero ningún instrumento me proporcionaba tanta alegría y gozo como la electrónica y acababa desmotivado, así es que la electrónica y el minimalismo siempre me han venido como anillo al dedo... Por otra parte descubrí que era mucho mejor, mucho más "curativo", hacer música que simplemente escucharla en un disco; ni comparación en cuanto a efectos terapéuticos. Así es que yo hago mis "ambientes sonoros" no con pretensiones musicales sino como terapia personal. Ni siquiera pretendo que sean sonidos "terapéuticos" para otras personas; son eficaces para mi, desconozco su efecto en otras gentes. Organizo una especie de "perfume acústico" que me serena totalmente y me evoca espacios luminosos, amplios, pacíficos, lentos, tranquilos o infinitos... Todo esto sobre mi situación personal no lo comento en plan dramático, simplemente me ha parecido que explicaba algo de lo que hago y de por que y como lo hago. Además quizás pueda servir de inspiración a otras personas que se encuentren en una situación similar y les anime a explorar la creación musical; encontrarán una inagotable fuente de gozo y les hará más llevadero el vivir diario. |
![]() Viernes 11 de Marzo del año 2005 Las Sesiones Efímeras Hoy
tocaba "Sesión
Efímera".
Desde hace un tiempo tengo la
costumbre de, de vez en cuando, hacer una especie de sesión músico-terapéutico-filosófica
que yo llamo "las Sesiones
Efímeras".
La cosa consiste, como de habitual, en ir improvisando sonoridades durante una hora o más tiempo, la única condición es evitar totalmente la tentación de grabar lo que va surgiendo. Al principio me resultaba algo duro porque a veces surgen cosas maravillosas y da una cierta pena que se pierdan en el éter... Pero ahora ya estoy mentalizado y debo confesar que experimento una gran sensación de libertad cada vez que una "maravillosa sonoridad" se pierde para siempre... Se pierde la sonoridad pero queda el "maravillamiento" como estado. Se pierde el sonido pero queda la belleza como estado interior... Creo que estamos demasiado ligados a la grabación y a la perpetuación de un arte como la música que, por esencia, es efímero. Es un buen ejercicio el recordárselo a uno mismo de vez en cuando, muy terapéutico. Así es que hoy tocaba "Sesión Efímera" y por lo tanto no hay nada grabado que pueda presentar... |
![]() Miércoles 30 de Marzo del año 2005 Sobre la Quietud "Toda la infelicidad de los hombres proviene de una sola cosa: no saber estar inactivos dentro de una habitación" (Pascal) "No es necesario que salgas de tu cuarto. Quédate sentado a tu mesa y escucha. No escuches si quiera, limítate a esperar. No esperes siquiera, permanece inmóvil y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para que lo desenmascares. No tiene elección. Girará arrobado a tus pies" (Franz Kafka) Estas citas las he encontrado hace poco en dos libros distintos que trataban sobre la lentitud. Yo he tenido que aprender la lentitud y la quietud casi a la fuerza, movido, o empujado más bien, por las circunstancias de mi vida que son las que me han obigado a explorar la soledad y a intentar aprovecharla a mi favor. A la fuerza. O me adapto, o me desespero, no hay otra alternativa. Así es que a regañadientes, con mucho trabajo, y no siempre con éxito, he ido aprendiendo el arte de la quietud, el arte de la soledad, el arte de no hacer nada y de permanecer quieto, observando, solo, sin entrar en un diálogo interno destructivo, ni quejumbroso. Simplemente estar y ver como fluye en tiempo. Debo decir que he tenido algún éxito en esta exploración y he tenido momentos o incluso temporadas largas de gran plenitud. Creo que es bueno explorarlo. Animo a todo el mundo a hacerlo. Con todo este arte es, como todo arte, irregular, las musas no siempre están ahí, los vaivenes se suceden y, tras un tiempo corto o largo de quietud, siempre aparece algún bajón en el que la desesperación y la amargura se apoderan de mi experiencia. Bueno, al menos algo he ganado. Hace años solo había amargura y tristeza, ahora sigue habiendo algo de tristeza... pero solo en algunos momentos... Todo este rollo, que seguramente nadie habrá leído, viene a cuento de la "Sociedad por la Desaceleración del Tiempo" que es una iniciativa inteligente a la que me adhiero. Tenemos que aprender a "decelerar", sí, y la música también tiene que aprender a "decelerar". Yo me he propuesto hacer música "decelerada" y "decelerante". De hecho hay quien opina que toda la música clásica la escuchamos "acelerada" debido a una mala interpretación de los datos del metrónomo a partir del siglo XX (Tempo Giusto), y por lo tanto debería interpretarse a la mitad de velocidad. Hay algunos interpretes y directores de orquesta que están trabajando a mitad de tempo... Es una exploración curiosa, quien sabe, quizás tengan razón... |
![]() Jueves 14 de Abril del
año 2005
Ayuno
Sonoro
Hace años descubrí el "ayuno sonoro" y ahora lo practico casi de continuo. Era una época en la que yo escuchaba mucha música, todo tipo de música, a todas horas. El caso es que en aquellos años estaba en contacto con un grupo de Zen y practicábamos la meditación silenciosa. Un buen día me dí cuenta de que estaba siempre con música de fondo y decidí parar. La primera vez estuve una semana sin escuchar música. Luego dos semanas. Meses más tarde extendí el ayuno a cuatro semanas. Cuesta al principio por la inercia, por la costumbre de estar siempre con sonido de fondo, pero cuando te acostumbras sientes una gran liberación. Ahora se ha invertido el asunto y la mayor parte del tiempo estoy en silencio. De vez en cuando escucho música... La verdad es que me molesta el ruido y la música ha llegado también a molestarme. Que el ruido nos invade por todas partes es de sobra conocido, pero que la música nos invada parece raro, no nos paramos a reflexionarlo. A mi me molesta entrar en una tienda, en el supermercado, estar en la piscina, en un restaurante, en una librería, en cualquier sitio y que me estén imponiendo música... me molesta... yo no impongo mi música a nadie así es que no veo por que los demás me la tienen que imponer a mi. Ahora hasta en los hospitales ponen musica ambiente. Es el colmo. Uno puede estar muriéndose y tener de fondo alguna canción de los Beatles tocada por la orquesta de nosecuantitos. ¡Es que no podemos ni morirnos tranquilos y en silencio!... Además, lo grave es que a la música puede ir asociada una emoción y entonces la cosa es doblemente fastidiosa. Recuerdo una vez (ahora viene la batallita del abuelo) que estaba yo en Avila -una ciudad que me encanta y que no visito hace tiempo- el caso es que estaba comiendo en un sitio encantador, acogedor, romántico y de pronto empezó a sonar la música, en concreto el Concierto de Aranjuez... Bueno, el Concierto de Aranjuez es sin duda bellísimo y una obra meritoria pero a mi me pone muy triste, muy melancólico, me pone malo en definitiva, evito escucharlo, y por lo tanto me fastidia que me lo "impongan" mientras estoy tranquilo y feliz comiendo mi ensalada. El caso es que comencé a ponerme triste y melancólico y terminé con una sensación bastante lamentable. Luego, cuando ya me fui de aquel lugar, me preguntaba por qué y con qué derecho me imponen una música y una emoción que yo no quiero. Y es que del sonido es difícil escapar, me explico: uno, más o menos, puede apartar la vista de un cuadro feo o de una decoración de mal gusto, es más fácil evitarlo, pero del sonido es imposible, el sonido se impone e invade. De manera que propongo ayunos sonoros y además propongo que se prohíba la "música ambiental" lo mismo que se prohibe fumar. Propuesta inutil supongo pero no me negareis que razonable... Mala época esta en la que cosas razonables son imposibles... Salud. |
![]() Lunes 2 de Mayo del año 2005 Las Sesiones Productivas Las
"Sesiones Productivas" son
lo
contrario de las
"Sesiones Efímeras". Me siento, conecto los cachivaches y
grabo
todo lo que voy haciendo desde el primer segundo. Como si fuera una
actuación en directo. Es interesante porque me pongo igual
de
nervioso que si fuera una actuación ¡vaya neura!,
¡es demencial!...en fin,
al cabo de una hora o más, cuando noto que ya se ha agotado
el
tema, pulso el "stop".
Hoy tocaba "Sesión Productiva". Claro, como son muy largas no es plan ponerlas en la red porque ocupan mucho espacio, así es que hoy tampoco hay música... Las iré archivando en discos para cuando sea mayor y sea famoso... |
![]() Viernes 22 de Julio del año 2005 Silencio Por Favor André
Breton
decía: "La única
música que soporto es el silencio"...
Cada vez me
identifico más con esa opinión.
Cada año que pasa me molesta más la música, incluso si es supuestamente buena... Yo no se si es una patología o un síntoma de salud... no lo se... pero la verdad es que cada vez soporto menos la música. ¡En todas partes música!, ¡Es una plaga!: en las tiendas, en los restaurantes, en el supermercado, en la piscina... ¡hasta en las calles de ciertas ciudades y pueblos se les ha ocurrido la nefasta idea de poner altavoces y "música ambiente"...!, ¡es el colmo de la aberración...! como si no bastara con el sonido ambiente propio de cada lugar... Esto es una demencia. Hay personas que están todo el día con los auriculares puestos escuchando... Yo cuando el silencio es abrumante (el silencio absoluto puede serlo pero de eso hablaré otro día) y siento la necesidad de "sonido", lo que hago es abrir la ventana... entonces entra la atmósfera sonora de la plaza que está delante. Abriendo más o menos tengo más o menos "ambiente". Si apenas dejo una grietita se produce una especie de efecto de "filtro" natural muy agradable... Tengo otro truco para cuando el silencio y la soledad son abrumantes: lo que hago es poner algun disco, pero lo pongo tan bajito, con tan poco volumen, que apenas adivino en la lejanía lo que está sonando. Es una experiencia interesante; la imaginación pone lo que falta a la audición y un disco puede dar frutos nuevos en cada escucha... |
![]() Domingo 9 de Julio del año 2007 Chimpancé Tocando el Tambor A mi, nuestras queridas fiestas
patronales de las narices es que me ponen malo. Ya me ponían
malo desde crío y ahora me siguen poniendo malo aunque por
diferentes razones.
Cuando era adolescente o joven me fastidiaba no poder participar de la fiesta como los demás, me enfermaba estar en pleno mes de Julio encerrado en casa mientras mis compañeros de colegio y toda la gente en general se lo pasaban -al parecer- en grande; salían, se divertían, ligaban... Ahora me joroban porque ya me he acostumbrado a la soledad y al silencio, y durante estos días, en el barrio donde vivo, no hay más que ruido, ruido y más ruido, sobre todo a las noches, y no me dejan dormir. Además está todo sucio con meadas, vomitonas y suciedad indefinida y maloliente por todas partes... o sea, que me siguen poniendo malo. Ayer estaba rendido y a las diez y media de la noche caí dormido en la cama ya agotado por el sueño. A las doce y media ha empezado la verbena justo debajo de mi casa y me han tenido despierto hasta las dos y pico. Entonces he cogido el sueño... hasta las tres, hora en la que ha hecho su aparición un pre-homínido y su acompañante (supongo que también pre-homínida) y se han puesto a tocar el tambor africano debajo de mi balcón. La percusión tiene su encanto y su arte. Yo he visto en dos ocasiones a un gran percusionista (Pedro Estevan) hacer un solo de "pandero" verdaderamente genial. Es increible lo que un buen músico puede hacer con un pandero. Este en concreto le hacía "cantar". Tenía un ritmo exacto, vibrante, a veces sincopado, complejo. Tocaba con los dedos (no con la palma) y aquello era música... ni un golpe fuera de compás, una amplia variedad de timbres extraídos de un humilde pandero... en definitiva: un artista, y una delicia escucharlo... Pero no, el simio que está sentado bajo mi balcón toca con las palmas y solo sabe hacer pum-pum-ta-ta, pum-pum-ta-ta, y así sin parar... la única variación consiste en acelerar el pum-pum-ta-ta al límite de velocidad que le permiten sus brazos hasta llegar a una especie de paroxismo que termina por colapsarle y entonces se detiene. Colapsado, este humanoide fallido descansa durante diez segundos para continuar de nuevo con el pum-pum-ta-ta, pum-pum-ta-ta... Las cuatro de la mañana, y el protohomínido seguía; las cinco, y seguía; las seis, y seguía; las siete, ¡las ocho!... y seguía con el pum-pum-ta-ta y sus eventuales paroxismos acelerados, contemplado por su novia-simia ensimismada por el simulacro de arte de su piojosa pareja (y es que el amor ciega... esta es la prueba irrefutable). Las ocho de la mañana y sigue... ¡es increible!, es un record de resistencia para el subhombre percusionista... ¡y para los vecinos que estamos aguantándole desde hace horas! Llegan los de la limpieza con las mangueras y siento un alivio porque pienso que nuestro aspirante a mono de circo se irá, pero no, el tipo prehumano sigue, y sigue, ni se inmuta, se ve la que droga aumenta la resistencia a la vez que la imbecilidad. Finalmente, cuando ya el agua salpicaba su preciado estradivarius percutivo, ha decidido alejarse seguido de su pareja protohomínida-cortimental, pero... ¡oh cielos!, ¡no!, ¡no se ha alejado del todo!, todavía lo oigo -aunque no lo veo- en algún rincón de la calle de abajo... La subnormalidad no tiene límites. La fiesta me repugna. La única conclusión a la que puedo llegar en este momento es que el mundo va muy mal... y yo tengo mucho sueño... ![]() Martes 11 de Julio del año 2007 "El silencio es sólo el abandono de la intención de oír (John Cage)" ![]() Miercoles 15 de Agosto del año 2007 Desintoxicación Electrónica A veces me saturo de sonidos
electrónicos. Si no me dosifico terminan por cargarme. Tengo que
tener un cierto cuidado y una cierta disciplina.
Ahora es Agosto y es la época en la que se celebran muchos conciertos de Musica Antigua en algunas pequeñas iglesias maravillosas. Siempre relaciono el verano con la Musica Antigua, desde hace años. Me encanta ir al anochecer a una de estas iglesias, sentarme y esperar tranquilamente a que comienze el concierto. Entran cuatro señores (el Hilliard Ensemble por poner un ejemplo que guardo indeleble en la memoria), suben al escenario, saludan y comienzan a cantar llenando el espacio de sonido, de armonía y de maravillosas evocaciones. Luego acaban, se aplaude, hacen una propina, sonrien y nos vamos todos tan contentos. Como solo hay una puerta de salida en la iglesia los cuatro salen entremezclados con el público comentando si nos ha gustado el concierto y acompañados de sus esposas o hijos o amigos. Todavía hay un atisbo de la luz del atardecer y sopla un aire templado que subraya el sosiego, la sencillez y la plenitud de ese momento. Salimos todos y la iglesia se cierra. Todo ha ocurrido con absoluta simplicidad, con total naturalidad. No hacen falta cinco mil vatios de luz, doscientos mil de sonido, un escenario monstruoso, veinte ordenadores, pantalla gigante, guardaespaldas para las "estrellas" y toda esa parafernalia. En esos momentos me siento cercano a la esencia de la música y, por reflejo, a la esencia de la vida. En esos momentos aborrezco la electrónica... Tranquilos, se me pasará en cuanto llegue el otoño... |
ya se me ha pasado... ![]() Domingo 9 de Septiembre del año 2007 El Sonido de los Sueños Estaba yo últimamente preocupado (es un decir) por el sonido de los sueños. Los sueños a veces son difíciles de recordar, las imágenes se nos escapan, el hilo argumental ni te cuento. Pero con todo, la imagen puede ser algo tan intenso que atrae absólutamente la atención. Por eso hay pintores que se inspiran en sueños pero ¿hay algún músico que se inspire no en la imagen sino en el sonido del sueño?. Creo que Steve Roach ha hecho algo al respecto pero el no estaba en sueños sino que estaba en coma; es diferente. El caso es que yo nunca me había fijado en el sonido de los sueños. He llegado a pensar incluso que los sueños son mudos, pero no, ahora que recuedo y que observo veo que hay sonido. Pero es bastante extraño... Por ejemplo: nunca hay música. Es rara la vez que he soñado con alguna melodía. Si que ha ocurrido pero son casos excepcionales. Tampoco hay efecos de sonido, o sea que no se oyen las pisadas o el ruido del ambiente, o el ruido de los coches... nada... Yo tengo la impresión de que tan solo se escucha aquello que es significativo. Las voces se escuchan, las palabras que tu formulas, las palabras de los otros (que son por cierto las tuyas propias puestas en boca de otros), pero nunca una tos, un estornudo, el ruido de una puerta al abrirse... Recuerdo hace unos meses el sonido de una mujer cantando, y todavía meses antes el sonido de una especie de salterio... eso es todo... Extraño mundo sonoro. No se lo que significa toda esta peculiaridad sonora de los sueños... Si alguien tiene alguna idea que me la diga por favor. Seguiré observando. ![]() Domingo 28 de Octubre del año 2007 OSRA (Only Stereo Recording Artist) Hasta hoy yo no sabía lo que
era pero ahora sí que lo se.
La iluminación súbita me ha llegado leyendo una referencia de Glenn Gould; él se consideraba a si mismo como un OSRA (Only Stereo Recording Artist). La definición la tomó cuando decidió no dar más conciertos y dedicarse en exclusiva a la grabación de discos. A partir de entonces su "medio" no serían los escenarios sino una grabación hecha en estudio. ¡Por fin!, ¡Ya tengo una identidad!, ¡Yo también soy un OSRA!. Ya somos dos (sin pretender compararme con el maestro claro está). ¿Hay alguien más por ahí?. ![]() Jueves 24 de Enero del año 2008 DEL ARCO AL PIANO Imaginamos a un tipo más
bien elemental, con un arco, unas flechas y unas intenciones no muy
pacíficas. Quizás mata un venado. O quizás mata a
su vecino. Depende del apetito que tenga y de lo pelmazo que sea su
vecino. En un momento de ocio pulsa distraidamente la cuerda del
arco y la cuerda emite un sonido. Nuestro hombre encuentra sugerente el
suceso (en realidad no era tan elemental el tipo) y se le ocurre poner
varias
cuerdas a un arco y pulsarlas: acaba de nacer algo parecido a un arpa.
Luego alguien -precisamente su vecino el pelmazo, que es pelma pero ingenioso- tiene la ocurrencia de ponerle un mastil para tener más posibilidades sonoras y entonces tenemos algo parecido a un laud. Alguien tiene la ocurrencia de frotar el laud con otro arco y tenemos un violín. Alguién -este si más brutote- tiene la ocurrencia de golpear las cuerdas con el arco en vez de frotarlas, ve que no suena del todo mal y tenemos un salterio. Golpeando las cuerdas de manera cada vez más sofisticada llegamos al piano. Han pasado varios siglos, bueno, muchísimos siglos... De un instrumento de muerte se ha pasado a un instrumento artístico, de la pura y dura lucha por la supervivencia a la armonía y al deleite de la belleza. Esta pequeña y magnífica historia que me acabo de inventar (llevaba varios meses sin escribir y la ocasión lo merecía) nos habla de lo que es el arte: poner orden en el caos; tomar la fealdad y convertirla en belleza; tomar la dureza de este mundo (que puede ser mucha) y transformarla en algo de paz y dulzura; tomar cualquier cacharro ruidoso, grotesco, un hierro, un trozo de madera, una piedra, una corriente eléctrica, y transformarlo en belleza. ¡Que magnífica historia!. ¡Hoy me he estrujado el cerebro tras varios meses de hibernación! ¡Que inspirado estoy!, ¡Es que me va a dar algo!. FIN
![]() Martes 3 de Marzo del año 2009 INFIERNO Y PARAISO La mejor prueba de que la
música no es de esencia humana
es que nunca sugiere la representación del infierno. Ni siquiera
las marchas fúnebres lo logran. El infierno es presente,
actualidad; lo cual significa que conservamos solamente la memoria del
paraíso. (Emile Cioran)
![]() Domingo 15 de Noviembre del año 2009 VAGANCIA Y DESANIMO No tengo muchas ganas de
escribir últimamente. Además llevo mas de un año
enfermo con vertigo y me estoy desesperando. Tampoco estoy muy
inspirado musicalmente hablando. Pero este texto que he encontrado
resume muy inteligentemente algo que yo venía sospechando pero
que no terminaba de poner en palabras. Copio y pego:
Cuando era joven, me interesaba
muchísimo conocer la opinión de la gente sobre mí
y sobre mis obras; hoy sólo me importa evitar conocerla. En
aquellos días, si alguien me decía que habían
escrito dos palabras sobre mí en un periódico, era capaz
de recorrer toda Londres para conseguir la publicación. Ahora,
apenas veo mi nombre en el copete de un artículo, me apresuro a
cerrar el diario y apartarlo de mí; a la natural curiosidad por
leerlo me contesto: «¿Para qué? Sólo te
amargará el día.»
En aquel tiempo, yo tenía un amigo. Después he tenido otros —amigos queridos y leales— pero ninguno llegó a ser lo que fue aquel. Porque se trataba de mi primer amigo, y los dos vivíamos en un mundo mucho más grande que este, más lleno de alegría y de dolor; y en aquel mundo uno amaba y odiaba con mayor intensidad que en este pequeño mundo que desde entonces me ha tocado habitar. El también tenía esa ansiedad de los jóvenes por escuchar críticas, y nos obligábamos mutuamente a hacerlo. No conocíamos entonces nuestros corazones, no veíamos que cuando solicitábamos «crìticas» en realidad estábamos pidiendo aliento. Nos creíamos fuertes (así sucede en los comienzos de la batalla), capaces de afrontar la verdad. Así, cada uno se ocupaba en señalar los errores del otro; tan ocupados en eso estábamos, que nunca tuvimos tiempos de dedicarnos un elogio. Y estoy convencido que cada uno tenía buena opinión de la calidad del otro; pero teníamos la cabeza llena de sentencias imbéciles: «Hay muchos que te elogiarán; sólo un amigo de verdad te dirá tus faltas»... «Nadie ve sus propios defectos; es digno de gratitud el que te los señala, por que sólo así lograrás corregirlos.» Después conocimos mejor el mundo, y las falacias de estas frases. Pero demasiado tarde. Uno de nosotros escribía algo, lo leía al otro y al fin le pedía: «Dime lo que piensas; pero sinceramente, como un amigo.» Estas eran sus palabras. Pero sus pensamientos (ignorados incluso por él mismo) eran: «Dime que es inteligente y está bien escrito, amigo mío. El mundo es cruel, sobre todo para los que no lo hemos conquistado, y, por más que afectemos impavidez, nuestros corazones jóvenes están surcados de arrugas. A menudo nos sentimos cansados y desalentados. ¿No es así, amigo mío? Nada tiene fe en nosotros, y en esas horas oscuras nosotrs mismos dudamos... Tú eres mi camarada. Sabes cuánto he puesto de mí mismo en esta pequeña cosa, que para otros no será más que una lectura pasajera de un rato de ocio. Dime que es bueno, amigo mío. Pon algo de sangre en mi corazón, te lo ruego.» Y el otro, lleno del celo de la crítica —que es el sucedáneo civilizado de la crueldad— respondía con más espíritu de franqueza que de amistad. Seguían luego acoloramientos y palabras duras... [...] Desde entonces, siempre me he preguntado si el Arte (aun con A mayúscula) vale toda la pena que es debida a su causa; si es que a ella y a nosotros nos ha ido mejor, contando todos los sarcasmos y los ataques, toda la envidia y el odio que hay que anotar a su nombre... (Jerome K. Jerome) ![]() |