Lunes 3 de Enero del año 2005
¡Despacio Por Favor!

Esta es una cuestión técnica además de filosófica. Me alegra y me encanta que las personas descarguen mi música, para eso la pongo. El problema es que si muchas personas descargan toda la página, se supera la tasa de transferencia diaria, entonces el servidor me bloquea y me anula el servicio... o sea que se acabó la fiesta, para vosotros y para mí...

Por lo tanto ¡DESPACIO POR FAVOR!. Descargar poco a poco, en días sucesivos, no hace falta escuchar todo en un día, se puede escuchar un tema al día, a la semana, al més ... o al año... no pasa nada... es una buena costumbre... más adelante hablaré con más detalle de eso.

También es importante que los temas los descages a tu ordenador y desde ahí los escuches, es decir que no escuches directamente desde la página. De nuevo es cuestión de transferencia diaria...

Así todos saldremos beneficiados y podremos seguir disfrutando del sonido. De lo contrario... la página desaparece...

Gracias.
sun
Slowly  Please

Please, this is a technical question that affects the availability of the link.

I am very pleased of you to download my music but I recommend you to download only once the piece into your computer and then have the listen from there, the number of listens you desire. Also If you want to download the complete content of the page, please do it in several sessions, downloading one or two files per day.

Otherwise the daily transference limit imposed by the server will invalidate the link.

Thanks and enjoy.





















sol rojo
Lunes 10 de Enero del año 2005
Como Trabajo

Busco hasta que aparece un timbre sugerente.

El timbre me da la inspiración y a partir de ahí desarrollo la sonoridad.

Planteo las "sonoridades" como una sucesión de timbres en vez de una sucesión de notas.

Hago mis sonoridades en una sola toma. Ocho pistas son un exceso para mí, dieciséis un derroche.

Cuando aparece ese timbre que me sugiere una mínima melodía o simplemente una atmósfera, pulso el botón de "grabar"  y grabo todo de una tirada.

Si al final tengo la impresión de que ha sido válido, ¡pues ya está!, ¡lo doy por válido!, escucho un poco para ver que realmente ha quedado grabado (nunca te puedes fiar de un ordenador...) y ya no lo vuelvo a escuchar nunca... o al menos durante mucho tiempo... en serio, no me gusta repetir y repetir los temas hasta que al final te hastían y no te dicen nada. Quizás meses después o un año después lo escucho de nuevo y entonces me asombro y no lo reconozco, ¡una experiencia estupenda que recomiendo a todo el mundo!.

Me desagrada enormemente que se me quede una música "pegada" en la memoria, sea mi música o la de cualquier otra persona, por eso quizás me fascinan las "atmósferas", porque no se "pegan".

Me ocurre lo mismo con los discos que me compro (poquísimos, apenas dos o tres al año), hago lo mismo: los escucho solamente una vez al año, siempre por la misma época (normalmente la época en la que los compré), es una ascesis que he tardado tiempo en aprender; cuesta al principio pero el resultado es genial aunque reconozco que no es fácil el proceso.

Por esto recomiendo a los visitantes de esta página que solo escuchen los temas una vez al año (y que los vayan descargando poco a poco, sin avidez...) recomendación inútil supongo, pero ahí queda...

De manera que apenas escucho música, solo muy de vez en cuando y aunque parezca mentira jamás escucho música electrónica... Mis gustos musicales desde hace unos diez años acaban en el siglo XIII, así es que no estoy al tanto de lo que se hace actualmente, mis referencias electrónicas son las cosas que escuché hace veinte años...

Estoy muchas horas en silencio, la mejor de las músicas...

Con los ordenadores me llevo muy mal. Nunca funcionan. No queda más remedio que utilizarlos pero me fatigan y me producen ansiedad...

Evito los sonidos o las atmósferas "oscuras"; intento buscar sonidos y atmósferas luminosos aunque no siempre lo consigo. Evito en el otro extremo las "pasteladas sentimentaloides"; o sea, que es un difícil equilibrio que reconozco no siempre mantener, o a veces no quiero mantener, o no lo requiere la atmósfera, pero la idea va en esa dirección...

Hago música como terapia personal (en otro lugar lo explico mejor...) y sin ninguna pretensión comercial o incluso pública. Tras muchos años me he decidido a sacarla a la luz.

Este es mi modo de trabajo: sencillo y directo.










 
sol rojo
Miércoles 19 de Enero del año 2005

Sobre Fondos y Decoraciones

Yo medio en broma medio en serio digo que soy "músico de brocha gorda" porque en realidad lo que hago son por así decirlo "decoraciones" o "fondos". Mis raquíticos estudios musicales académicos se redujeron a dos años de solfeo y dos de piano. Ahí se acabo mi interés académico... Luego practiqué guitarra cifrada varios años. Eso ya fué más gustoso y llegué a tener cierto nivel, pero me estoy yendo por las ramas... bueno, en realidad los "fondos" me han fascinado desde la adolescencia; tanto los fondos de los cuadros como los fondos musicales.  Los fondos de los cuadros de Leonardo, por ejemplo, son fascinantes, totalmente taoístas y sugerentes, en realidad me interesan más que las figuras en primer plano. También los fondos de muchos temas musicales siempre me han impresionado, algunos son magníficos y en realidad, para mi gusto, sobra la parte solista...

El caso es que se trate de fondos pictóricos o de fondos sonoros, es un mundo fascinante y sugerente, silencioso, discreto y  apacible...

Por eso me gusta hacer "fondos" tanto si pinto como si hago música.

Una vez, hace ya años de esto, alguien escucho una de mis músicas, era una persona muy joven y muy inocente, y en su inocencia dijo con toda naturalidad: "le falta el cantante"....

Bueno, intenté explicarle -creo que con poco éxito- que no "faltaba" nada, que el "solista" era él escuchando...













sol rojo
Lunes 24 de Enero del año 2005

  Aire Sonoro

En el encabezado de esta página puse esa antigua definición de música como la "ordenación armoniosa de los sonidos en el tiempo". He visto variantes sobre esta definición y por supuesto he visto otras definiciones; la que encabeza la página es la que más me gusta y con la que más me identifico, sin embargo durante semanas tuve serias dudas en utilizar la definición de Ferrucio Busoni que dijo:

 "la música es aire sonoro".

Es una bellisima definición y además físicamente muy exacta.

También me adhiero a ella...















  Martes 8 de Febrero del año 2005
Música y Terapia


La música siempre ha sido una gran terapia para mí. Tanto el escucharla como el hacerla. Empecé ha hacer música como terapia hace ya bastantes años.

Siempre he padecido eso que ahora se llama Fobia Social y que antes llamaban "timidez grande", o "es muy raro"... desde muy crío.

Hace ya muchos años un siquiatra me comentó que me haría bien hacer música porque me relajaría. Tenía razón. Ya para entonces había descubierto el efecto relajador de ciertas sonoridades digamos "abstractas", sí, ya se que a algunos les enferma esos sonidos, pero a mi me producían -y me producen- un efecto amplio, espacioso, y totalmente sosegante... debo de ser raro hasta para eso...

Así es que empecé a hacer mis primeros experimentos electroacústicos con dos sintonizadores de onda corta, dos cassettes y mucha imaginación... Mucho ha llovido desde entonces pero no es broma que los cassettes para hacer bucles infinitos los he empleado hasta hace bien poco.

También descubrí que la electrónica me proporcionaba una gran cantidad de satisfacción con un esfuerzo aceptable, algo que otros instrumentos no lo hacían. Probé varios instrumentos: la guitarra, la flauta, el piano, el salterio, etc... pero ningún instrumento me proporcionaba tanta alegría y gozo como la electrónica y acababa desmotivado, así es que la electrónica y el minimalismo siempre me han venido como anillo al dedo...

Por otra parte descubrí que era mucho mejor, mucho más "curativo", hacer música que simplemente escucharla en un disco; ni comparación en cuanto a efectos terapéuticos.

Así es que yo hago mis "ambientes sonoros" no con pretensiones musicales sino como terapia personal. Ni siquiera pretendo que sean sonidos "terapéuticos" para otras personas; son eficaces para mi, desconozco su efecto en otras gentes.

Organizo una especie de "perfume acústico" que me serena totalmente y me evoca espacios luminosos, amplios, pacíficos, lentos, tranquilos o infinitos...

Todo esto sobre mi situación personal no lo comento en plan dramático, simplemente me ha parecido que explicaba algo de lo que hago y de por que y como lo hago. Además quizás pueda servir de inspiración a otras personas que se encuentren en una situación similar y les anime a explorar la creación musical; encontrarán una inagotable fuente de gozo y les hará más llevadero el vivir diario.















sol rojo
Viernes 11 de Marzo del año 2005

Las Sesiones Efímeras

Hoy tocaba "Sesión Efímera". Desde hace un tiempo tengo la costumbre de, de vez en cuando, hacer una especie de sesión músico-terapéutico-filosófica que yo llamo "las Sesiones Efímeras".

La cosa consiste, como de habitual, en ir improvisando sonoridades durante una hora o más tiempo, la única condición es evitar totalmente la tentación de grabar lo que va surgiendo.

Al principio me resultaba algo duro porque a veces surgen cosas maravillosas y da una cierta pena que se pierdan en el éter... Pero ahora ya estoy mentalizado y debo confesar que experimento una gran sensación de libertad cada vez que una "maravillosa sonoridad" se pierde para siempre...

Se pierde la sonoridad pero queda el "maravillamiento" como estado. Se pierde el sonido pero queda la belleza como estado interior...

Creo que estamos demasiado ligados a la grabación  y a la perpetuación de un arte como la música que, por esencia, es efímero.

Es un buen ejercicio el recordárselo a uno mismo de vez en cuando, muy terapéutico.

Así es que hoy tocaba "Sesión Efímera" y por lo tanto no hay nada grabado que pueda presentar...
















Miércoles 30 de Marzo del año 2005
Sobre la Quietud


"Toda la infelicidad de los hombres proviene de una sola cosa: no saber estar inactivos dentro de una habitación" (Pascal)

"No es necesario que salgas de tu cuarto. Quédate sentado a tu mesa y escucha. No escuches si quiera, limítate a esperar. No esperes siquiera, permanece inmóvil y solitario. El mundo se te ofrecerá libremente para que lo desenmascares. No tiene elección. Girará arrobado a tus pies" (Franz Kafka)

Estas citas las he encontrado hace poco en dos libros distintos que trataban sobre la lentitud. Yo he tenido que aprender la lentitud y la quietud casi a la fuerza, movido, o empujado más bien, por las circunstancias de mi vida que son las que me han obigado a explorar la soledad y a intentar aprovecharla a mi favor. A la fuerza. O me adapto, o me desespero, no hay otra alternativa.

Así es que a regañadientes, con mucho trabajo, y no siempre con éxito, he ido aprendiendo el arte de la quietud, el arte de la soledad, el arte de no hacer nada y de permanecer quieto, observando, solo, sin entrar en un diálogo interno destructivo, ni quejumbroso. Simplemente estar y ver como fluye en tiempo.

Debo decir que he tenido algún éxito en esta exploración y he tenido momentos o incluso temporadas largas de gran plenitud. Creo que es bueno explorarlo. Animo a todo el mundo a hacerlo.

Con todo este arte es, como todo arte, irregular, las musas no siempre están ahí, los vaivenes se suceden y, tras un tiempo corto o largo de quietud, siempre aparece algún bajón en el que la desesperación y la amargura se apoderan de mi experiencia.

Bueno, al menos algo he ganado. Hace años solo había amargura y tristeza, ahora sigue habiendo algo de tristeza... pero solo en algunos momentos...

Todo este rollo, que seguramente nadie habrá leído, viene a cuento de la "Sociedad por la Desaceleración del Tiempo" que es una iniciativa inteligente a la que me adhiero. Tenemos que aprender a "decelerar", sí, y la música también tiene que aprender a "decelerar". Yo me he propuesto hacer música "decelerada" y "decelerante".

De hecho hay quien opina que toda la música clásica la escuchamos "acelerada" debido a una mala interpretación de los datos del metrónomo a partir del siglo XX (Tempo Giusto), y por lo tanto debería interpretarse a la mitad de velocidad. Hay algunos interpretes y directores de orquesta que están trabajando a mitad de tempo... Es una exploración curiosa, quien sabe, quizás tengan razón...






















Jueves 14 de Abril del año 2005
Ayuno Sonoro

Hace años descubrí el "ayuno sonoro" y ahora lo practico casi de continuo.

Era una época en la que yo escuchaba mucha música, todo tipo de música, a todas horas. El caso es que en aquellos años estaba en contacto con un grupo de Zen y practicábamos la meditación silenciosa. Un buen día me dí cuenta de que estaba siempre con música de fondo y decidí parar. La primera vez estuve una semana sin escuchar música. Luego dos semanas. Meses más tarde extendí el ayuno a cuatro semanas. Cuesta al principio por la inercia, por la costumbre de estar siempre con sonido de fondo, pero cuando te acostumbras sientes una gran liberación. Ahora se ha invertido el asunto y la mayor parte del tiempo estoy en silencio. De vez en cuando escucho música...

La verdad es que me molesta el ruido y la música ha llegado también a molestarme. Que el ruido nos invade por todas partes es de sobra conocido, pero que la música nos invada parece raro, no nos paramos a reflexionarlo.

A mi me molesta entrar en una tienda, en el supermercado, estar en la piscina, en un restaurante, en una librería, en cualquier sitio y que me estén imponiendo música... me molesta... yo no impongo mi música a nadie así es que no veo por que los demás me la tienen que imponer a mi. Ahora hasta en los hospitales ponen musica ambiente. Es el colmo. Uno puede estar muriéndose y tener de fondo alguna canción de los Beatles tocada por la orquesta de nosecuantitos. ¡Es que no podemos ni morirnos tranquilos y en silencio!...

Además, lo grave es que a la música puede ir asociada una emoción y entonces la cosa es doblemente fastidiosa. Recuerdo una vez (ahora viene la batallita del abuelo) que estaba yo en Avila -una ciudad que me encanta y que no visito hace tiempo- el caso es que estaba comiendo en un sitio encantador, acogedor, romántico y de pronto empezó a sonar la música, en concreto el Concierto de Aranjuez... Bueno, el Concierto de Aranjuez es sin duda bellísimo y una obra meritoria pero a mi me pone muy triste, muy melancólico, me pone malo en definitiva, evito escucharlo, y por lo tanto me fastidia que me lo "impongan" mientras estoy tranquilo y feliz comiendo mi ensalada. El caso es que comencé a ponerme triste y melancólico y terminé con una sensación bastante lamentable. Luego, cuando ya me fui de aquel lugar, me preguntaba por qué y con qué derecho me imponen una música y una emoción que yo no quiero.

Y es que del sonido es difícil escapar, me explico: uno, más o menos, puede apartar la vista de un cuadro feo o de una decoración de mal gusto, es más fácil evitarlo, pero del sonido es imposible, el sonido se impone e invade.

De manera que propongo ayunos sonoros y además propongo que se prohíba la "música ambiental" lo mismo que se prohibe fumar. Propuesta inutil supongo pero no me negareis que razonable...

Mala época esta en la que cosas razonables son imposibles...

Salud.




















Lunes 2 de Mayo del año 2005
Las Sesiones Productivas


Las "Sesiones Productivas" son lo contrario de las "Sesiones Efímeras". Me siento, conecto los cachivaches y grabo todo lo que voy haciendo desde el primer segundo. Como si fuera una actuación en directo. Es interesante porque me pongo igual de nervioso que si fuera una actuación ¡vaya neura!, ¡es demencial!...en fin, al cabo de una hora o más, cuando noto que ya se ha agotado el tema, pulso el "stop".

Hoy tocaba "Sesión Productiva". Claro, como son muy largas no es plan ponerlas en la red porque ocupan mucho espacio, así es que hoy tampoco hay música... Las iré archivando en discos para cuando sea mayor y sea famoso...



















Martes 14 de Junio del año 2005
INCIENSO

Yo te doy incienso.

Tu lo quemas.

El incienso no se quema a todas horas y de cualquier manera.

El incienso se quema en los momentos de recogimiento.

Tu puedes hacer lo que quieras una vez que yo te he dado el incienso.

Pero yo te aconsejo que lo quemes solo en momentos especiales, muy de vez en cuando, sin avidez.

Yo te aconsejo que una vez quemado te quedes con el perfume, o dicho de otra manera, con el estado interior, evitando interferencias. A mi, determinados inciensos sonoros me han causado una impresión que ha permanecido inalterada durante veinticuatro horas o mas, incluidos los sueños nocturnos. Otros tendrán otras experiencias pero esa es la mía y por eso insisto en que dosifiques y no acumules. No es una opinión, es una constatación hecha durante años.

Hay demasiada música, demasiado sonido, y yo, en cierta manera, colaboro en que eso ocurra, por eso aconsejo que sea el oyente el que dosifique y tenga una cierta "ascesis sonora".





















Viernes 22 de Julio del año 2005
Silencio Por Favor

André Breton decía: "La única música que soporto es el silencio"... Cada vez me identifico más con esa opinión.

Cada año que pasa me molesta más la música, incluso si es supuestamente buena... Yo no se si es una patología o un síntoma de salud... no lo se... pero la verdad es que cada vez soporto menos la música. ¡En todas partes música!,  ¡Es una plaga!: en las tiendas, en los restaurantes, en el supermercado, en la piscina... ¡hasta en las calles de ciertas ciudades y pueblos se les ha ocurrido la nefasta idea de poner altavoces y "música ambiente"...!, ¡es el colmo de la aberración...! como si no bastara con el sonido ambiente propio de cada lugar...

Esto es una demencia.

Hay personas que están todo el día con los auriculares puestos escuchando...

Yo cuando el silencio es abrumante (el silencio absoluto puede serlo pero de eso hablaré otro día) y siento la necesidad de "sonido", lo que hago es abrir la ventana... entonces entra la atmósfera sonora de la plaza que está delante. Abriendo más o menos tengo más o menos "ambiente". Si apenas dejo una grietita se produce una especie de efecto de "filtro" natural muy agradable...

Tengo otro truco para cuando el silencio y la soledad son abrumantes: lo que hago es poner algun disco, pero lo pongo tan bajito, con tan poco volumen, que apenas adivino en la lejanía lo que está sonando. Es una experiencia interesante; la imaginación pone lo que falta a la audición y un disco puede dar frutos nuevos en cada escucha...






















Lunes 1 de Agosto del año 2005
Artesanía Fina

A mi me gusta considerar lo que hago no como arte sino como artesanía. Me siento mucho más relajado si lo veo desde ese punto de vista. Creo que de hecho, una gran parte de los que hacemos música electrónica somos "artesanos" más que artistas.

Nos dedicamos a elegir trocitos de sonido y pegarlos con arte, trabajo  y buen gusto hasta formar un mosaico sonoro. Eso se parece más a la artesanía, no tiene nada que ver con estar diez años haciendo escalas en un conservatorio para terminar interpretando a Chopin o a Bach.

Digamos que lo que hacemos es una artesanía sofisticada o una artesanía fina, y esto no tiene nada de despreciativo, simplemente uno tiene que saber lo que hace y donde está, así nos evitaríamos muchas "poses" de super-mega-genios que resultan ser bastante ridículas. Hay muy pocos super-mega-genios de la música electrónica, las cosas como son, la mayoría hacemos artesanía sonora, eso si, con mucha dedicación, mucho trabajo, mucha preparación y muchas horas detrás, y además a veces con resultados muy bellos... como cualquier artesanía por otra parte... pero artesanía a fin de cuentas...

Perdón si he molestado a alguien pero tenía que decirlo.


















Miércoles 21 de Septiembre del año 2005
Música Callejera

Bien mirándolo, lo que hago es "música callejera", lo que ocurre es que ahora la calle o la "autopista" es Internet... y en vez de poner la gorra se pone Paypal (ejem... por cierto...).  De manera que algunos de los que estamos por la red somos una especie de "músicos callejeros" del siglo XXI.

Internet es un escenario muy adecuado para la electrónica ambient. Cada música tiene su escenario y si en el heavy es un estadio, en el tecno una discoteca, en el jazz un pub, en el folk un bar o un pequeño teatro, ¿cual es el espacio natural para un electrónico ambient?: desde luego no un bar, ni un estadio, ni tan siquiera un teatro ¿quién querría ver en un escenario a un tipo delante de un ordenador moviendo el ratón y mirando fijamente a la pantalla?, no tiene sentido, de manera que "la red" se va a convertir en el escenario ideal para este tipo de sonoridades, más bien producto de laboratorio que de actuación en directo y hechas en muchísimos casos por personajes como el que suscribe, más bien discretos y poco dados a la exhibición y al alboroto.





















Jueves 20 de Octubre del año 2005
  Divagaciones sobre lo Medieval

Hace ya unos diez años que dejé de escuchar música. Al menos de manera contínua, diaria y casi obsesiva. Desde entonces apenas escucho, muy de vez en cuando, algo de música medieval que me apasiona.

Estoy pensando en la belleza de esa música y en la degradación que ha sufrido el arte musical -junto al resto de artes-  a partir del siglo XIII o XIV. Todo se fue complicando y complicando, pasando de la inspiración, de la limpieza y de la sencillez a la complicación y al circo; de la estética depurada a la decoración; de la  limpieza  espiritual al sentimentalismo; de la concepción metafísica a la concepción mental o -peor todavía- al sentimentalismo; del anonimato al ego.

De manera que propongo una vuelta a lo medieval pero no haciendo una imitación del estilo medieval sino impregnandose uno bien de sus cualidades, es decir: música modal, armónica, sin disonancias como no sean para remarcar la armonía, sencilla, limpia, sin excesivos adornos ni complicaciones y sobre todo sin "circo", sin malabarismos de "a-ver-quien-lo-hace-más-rápido" o "a-ver-quien-lo-hace-más-complicado". Cuando pienso en la cantidad de años que se necesitan para ser capaz de interpretar todo el repertorio de piano que hay actualmente me parece, sinceramente, una demencia y una peligrosa deriva del arte occidental...

Así es que propongo un estilo "electro-medieval" en su concepto pero no una "medievalada" en su resultado. En algunas secciones estoy intentando explorar algo esta idea.

Pero hay una dificultad casi insalvable: a la armonía, la sencillez, etc. hay que añadir la inspiración espiritual... ¡y aquí no valen apaños ni atajos!. Que una música nazca de la inspiración interior y conduzca al oyente hacia ese lugar es algo que nos va a resultar muy difícil a los profanos modernos... Tener una sensibilidad espiritual desarrollada es algo arduo, trabajoso, lento y austero y casi nadie puede decir que ha adquirido ese sabor que permitiría crear una música de concepción verdaderamente medieval. Este es un tema interesante y una dificultad, como decía, casi insalvable, aunque no del todo... pero otro día hablaré de esto... de momento detengo mis divagaciones medievales...

























Sábado 19 de Noviembre del año 2005


"¡Los dioses confundan al primer hombre que descubrió la manera de distinguir las horas, y confundan también a quien en este lugar colocó un reloj de sol para cortar y destrozar tan horriblemente mis días en fragmentos pequeños!... ni siquiera puedo sentarme a comer a menos que el sol se marche. La ciudad está llena de esos malditos relojes..." (Plauto, 200 A. C.)





















  Lunes 12 de Diciembre del año 2005
Torpe Electrónico

El caso es que yo, a pesar de que me entusiasma la electrónica, soy  absolutamente torpe con ella. Puede parecer paradójico pero así es. Sigo sin saber para que sirve el "sync" y el reloj interno o externo o que se yo... No consigo entender como funciona un compresor a pesar de leer y releer artículos, manuales, etc... sigo sin aclararme con el "retriger" (o como demonios se escriba), ¿para que sirve eso?... hay montones de parámetros de mi sinte que no tengo la más remota idea de su utilidad... sospecho que están de adorno solamente para encarecer el producto... El secuenciador, bueno, esto merecería un comentario aparte, toda una historia, el caso es que terminé por desinstalarlo porque era imposible que me aclarase y además no me apetecía leerme un manual de seiscientas páginas (¡seiscientas... por favoooooor!...) llenas de palabras y conceptos absolutamente ininteligibles para el humanoide medio, y además inútiles para mi que hago todo en una sola toma...

¿No nos estaremos otra vez complicando y añadiendo sofisticaciones  innecesarias? A mi siempre me ha entusiasmado el típico señor con bigote de Trastirekistan que toca una especie de clarinete y que es capaz de evocar y sugerir mil emociones con un simple instrumento de lengüeta. Un simple instrumento durante toda una vida para una música perfectamente evocadora. No le hace falta un filtro VCF o VCA o un ordenador de última generación con el ultimo sinte "Suphershynt 3" que además siempre se cuelga (el clarinete no se cuelga...).

No se si no me estaré complicando la vida y tendré que tirar el ordenador (que por cierto, lleva cuatro semanas estropeado en la tienda) al contenedor, agenciarme un clarinete... ¡y emigrar a Tristikistan!


















Lunes 20 de Marzo del año 2006
Espacios para la Reflexión

Una de las cosas que más me fastidia de algunas películas es la rapidez de las escenas. Se gastan millones y millones de dólares, emplean meses y meses de tiempo en hacer un decorado o una puesta en escena o unos efectos que apenas se ven unos segundos y casi ni te enteras. Eso es una perdida de energías totalmente inmoral. Un derroche. Vease sin ir más lejos "El Señor de los Anillos", una pena, un despilfarro; ¿es que no pueden recrearse un poco más en semejantes paisajes, efectos y decorados?. Tipico de nuestra sociedad.

Ayer acabo de ver una película, "Madre e Hijo", de Sokurov. Una maravilla. Auténticamente silenciosa, auténticamente contemplativa. Da espacio al espectador para la reflexión, para que surgan recuerdos, imágenes, ideas, y al final es una terapia estar ante una pantalla con ese sosiego.  ¡Sosiego por favor!.

Hay películas iniciáticas porque uno no sale del cine en el mismo estado en el que entró y además uno quiere guardar ese estado y se abstiene de romperlo con otras imágenes, ruidos, conversaciones o distracciónes.

Eso pasa con muy pocas películas... y con muy pocas músicas.  Yo intento aproximarme a esa manera de trabajar. No digo que lo consiga pero lo intento. Me interesa mucho dar un espacio al oyente; un espacio de reflexión, de sosiego, pero no solo es un espacio para el oyente, tiene que ser también un espacio para mí mientras estoy creando una sonoridad, de lo contrario no es terapéutico... Un pequeño estímulo (pero nunca excesivo) para que surgan los recuerdos, las imágenes, las ideas, la reflexión o el silencio... Un sonido que no rompa el silencio, que no atosigue con notas y más notas. Necesitamos espacio y tiempo. Necesitamos parar...






















Sábado 25 de Marzo del Año 2006
Los Rumores de la Ciudad

El ruido de la ciudad puede ser bastante curioso. Si es estruendoso y lo tienes encima es una tortura, pero con una cierta distancia, que a veces es simplemente una distancia interior, puede ser interesante.

Si abres la escucha puedes "oir" todo a la vez y eso se asemeja al rumor del mar, o de un bosque, o del viento.

Los gritos de los niños, filtrados por la ventana o en la lejanía, pueden parecer extraños pájaros flotando en un mar de sonidos indefinidos...

Feliz escucha...


























Jueves 8 de Junio del año 2006
TEMPLUM

La belleza multiforme de un santuario es como la cristalización de un flujo espiritual, de una corriente de bendiciones: como si ese poder invisible y celeste hubiera descendido a la materia -que endurece, divide y dispersa- y la hubiera transformado en una lluvia de formas preciosas, en una suerte de sistema planetario de símbolos que nos rodea y penetra por todos lados. El choque, si puede decirse así, es análogo al de la bendición misma: es directo y existencial; va más allá del pensamiento y se apodera de nuestro ser en su propia substancia.

Hay bendiciones que son como la nieve, otras como el vino, todas pueden cristalizarse en el arte sagrado. Lo que se exterioriza en tal arte es, a un tiempo, la doctrina y la bendición, la geometría y la música del Cielo.

Frithjof Schuon

***

Penetramos en la catedral. La sublimidad de las grandes líneas verticales actúa, directamente sobre el alma.

La Iglesia, por su sola belleza, actúa como un sacramento. Aquí, una vez más, encontramos una imagen del mundo. La catedral, como la llanura, como el bosque, tiene su atmósfera, su aroma, su luz, su penumbra, sus sombras. El rosetón detrás del cual se pone el sol, parece al atardecer, el propio sol que va a ocultarse tras el confín de un bosque maravilloso. Pero es este un mundo transfigurado y su luz es más radiante que la del mundo real, y sus sombras más misteriosas... La catedral fue para los hombres de la Edad Media la revelación total. Palabra, música, drama vivo de los misterios, drama inmóvil de las estatuas, todas las artes se combinan en ella. Era algo más que arte; era la luz pura. El hombre, recuperaba allí el sentimiento de unidad de su naturaleza. Allí volvía a encontrar equilibrio y armonía.

Emile Mâle




















Viernes 16 de Junio del año 2006
Muso Jasoku

Muso Jasoku era un personaje curioso. Vivió en el siglo XIII en Japón y era pintor. Su modo de trabajar era el siguiente: embadurnaba una gallina de tinta y luego la soltaba sobre los papeles. A continuación, viendo las manchas, le bastaban unos pocos trazos para definir una escena... Era capaz de hacer surgir una forma del caos de manchas. Algo así como cuando al mirar las nubes logras diferenciar alguna forma determinada de entre toda la masa algodonosa.

La cuestión que entonces yo me planteo es coger una configuración sonora y con apenas unos pocos trazos extraer de esa cacofonía algo bello y diferenciado.



























sol rojo
Domingo 20 de Agosto del año 2006
¡Piratas y Ladrones!

Estoy orgulloso de no tener ni un solo programa pirata. Otros dirán que soy tonto.

Si un sinte virtual me gusta, si me resulta util, si me parece ingenioso y bien hecho lo compro. Si un efecto me gusta, me parece util o ingenioso, lo compro. Si un disco me gusta lo compro; compro muy pocos discos al año, apenas dos o tres, pero ¿por que no voy a pagar a esas personas que me han aportado tantos momentos de gozo?. ¿Por que voy a robar a personas a las que admiro y que además viven de eso?.

Yo fuí programador (hace muchos años... en los comienzos de la informática...) y a mi me pagaban los programas. No me hubiera hecho ninguna gracia que me los robaran...

Si yo fuera músico profesional y viviera de eso no me gustaría que me piratearan los discos.

¿Que pasa cuando un sinte o un sampler o un efecto son muy caros?, pues muy facil: ¡ME AGUANTO!. Si, me aguanto y no lo tengo. No pasa nada por no tener todo lo que deseamos, todos nuestros caprichos y apetencias. Está bien aprender a frustrarse. Millones de personas han vivido durante miles de años sin necesidad de sintes virtuales  y no les ha pasado nada.

Millones de personas han vivido durante miles de años sin pelis y no les ha pasado nada malo.

Millones de personas han vivido durante miles de años sin discos y no les ha pasado nada malo.

De manera que ¿por que necesitamos todas esas cosas y cuando no podemos adquirirlas tenemos que robarlas?...

Un sabio, viendo como iba desarrollándose el mundo moderno afirmó: ¡cuantas cosas de las que yo puedo prescindir!

No al robo.
No a la piratería.
No a la ambición.
No a la adquisición.
































sol rojo
Lunes 4 de Septiembre del año 2006
Experimentación Apacible

Hacer música experimental es hacer música que no nace de una idea predefinida sino que surge de la experimentación. Eso supone algunas horas de ruidos, chirridos y cosas más o menos desarmónicas y extravagantes. En contrapartida están los encuentros, las sorpresas, y la sensación de caminar por un espacio holgado y libre; libre de estructura previa, libre del "tener que gustar", libre del tener que hacer las cosas de determinada manera, académica o anti-académica.

Me encanta la experimentación porque siempre te da sorpresas inesperadas, pero con mucha frecuencia la experimentación suele ser sinónimo de resultados más bien desarmónicos, caóticos, agitados y enervantes, por eso hay que pulir mucho el resultado para que aquello no termine por crispar al que escucha y al que interpreta...


La verdad es que hacer ruido es bastante facil. Es como mezclar todos los colores sin ningún arte: al final siempre surge el "gris parduzco"... Esto no es un mérito, no puedo decir "mira que gris parduzco más interesante he conseguido". Cualquier patoso puede conseguir ese gris.

El equivalente al gris pardo en música es el ruido, o más en concreto el sonido wwwwaaaaiiiinnnnnggggnnnñññgggggg, o sea, una especie de gong. Entonces uno se emociona y corre a comunicar al mundo su gran hallazgo de "sonido de gong"... pero eso no es más que mezclar frecuencias sin ton ni son... eso lo hace cualquier patoso...

Hacer cosas feas es facil, es como romper un arbol, o destruir una casa, o pintarrajear una pared con un grafiti y llamarlo a eso "cultura". Cualquier chimpancé puede hacerlo.

Lo dificil es hacer crecer el arbol, construir una casa, o pintar un cuadro evocador y sugerente. A eso si puede llamarse "cultura".

Por eso no me gusta el ruidismo y la estética dark-anarquica-ruidosa, sinceramente, me parece una falta autentica de creatividad y de imaginación. Una envoltura para la falta de talento o simplemente de trabajo.

Cuando alguien no tiene talento se dedica a hacer ruidos desagradables e inconexos y lo disfraza de "es un reflejo del mundo en que vivimos" cuando en realidad es un reflejo de su falta de arte.

Tratar de extraer de la experimentación algo bello es una tarea que me propongo de contínuo. No digo que siempre lo consiga pero me esfuerzo en ello.

Yo apuesto por una "experimentación apacible"...
























sr
Miercoles 13 de Septiembre del año 2006
El Mundo en el que Vivimos

¿Pero quién ha dicho que el arte tiene que reflejar "el mundo en el que vivimos"?, ¿por qué?, a ver, a quién se le ha ocurrido esa majadería.

Para empezar ¿cuál es el mundo en el que vivimos?, sí, ya se, la guerra, la maldad, la miseria, el ruido, la fealdad, la agitación, pero ¿los estados del alma forman parte del mundo en el que vivimos?, ¿los sueños?, ¿los mitos?, ¿la poesía?, ¿los actos bellos y bondadosos?, ¿la inocencia?... ¿eso es real o no es real?

¿No hay belleza en algún rincón en medio de tanta fealdad?. ¿Nadie ve belleza o bien o bondad por ningún lado?. ¿Eso no hay que reflejarlo también?. ¿No puede el arte hacer presente eso e invitar en esa dirección?.

Hay quien dijo que el arte tiene que hacer visible lo que no se ve, o que tiene que reflejar los arquetipos eternos que subyacen tras las formas, o que tiene que ser un vehículo para conectar el múndo físico (el mundo en el que vivimos) con el mundo imaginal (el mundo intermedio), o que tiene que imitar a la naturaleza "en su modo de funcionamiento y no en su resultado" (Santo Tomas de Aquino), o que tiene que...

En fin...



































solis
Miercoles 20 de Septiembre del año 2006
Referencias Ultimas

¿Cómo decidimos si una creación es buena o es mala?. Yo lo decido cuando la creación cumple con la función para la que estaba destinada. Un cuchillo bueno es el que corta bien y no se desafila. Una casa buena es la que sirve de hogar acogedor y bello. Un coche bueno es el que cumple su función de llevarte a su destino sin dejarte tirado.

Una música de baile es buena si te hace saltar de la silla y es mala si te aburre.

Una música de relajación es buena si te relaja... y mala si no lo hace.

Yo intento que mi música me aquiete y me silencie. Si me silencia es buena, de lo contrario paro y va directamente a la papelera de reciclaje...

Esa es mi referencia última. Luego pueden estar consideraciones musicales o técnicas pero eso no me interesa. Si me silencia me es indiferente si está bien equalizada o no, si está la señal comprimida o descomprimida, o si la progresión de notas sería mejor en tercias aumentadas o en quintas disminuidas...

Esa es mi referencia última que procuro no olvidar.

Si además la música está bien equalizada y no tiene ruidillos de fondo y la progresión de acordes es armónicamente adecuada, pues mejor que mejor, pero esto ya es secundario para la función para la que estaba destinada.
































sol rojo
Domingo 1 de Octubre del año 2006
Misión Imposible

Yo soy de esa generación que de críos veíamos Misión Imposible en la tele de entonces. A mi me fascinaba aquello de "este mensaje se autodestruirá en quince segundos" y ¡plaffff! se desintegraba el mensaje.

Me he preocupado (hasta ahora sin ningún resultado) en investigar la manera de hacer un sistema de codificación que se autodestruya... sí, o sea, todo lo contrario de lo que se diseña hoy en día... A mi lo que me interesa es escuchar una sonoridad ¡una sola vez! y quedarme con la impresión, con el perfume.  Estaría encantado si la música que pongo en esta página solo se pudiera escuchar una sola vez... De esa manera la atención tiene que ser total mientras dura la música y la disciplina posterior también tiene que serlo para evitar que otros sonidos o situaciones nos tapen el perfume de lo que hemos escuchado.

No creo que sea posible esa codificación. Inmediátamente surgen posibilidades de grabar y registrar lo que se escucha. Hoy en día hay enormes medios para hacerlo, así es que consideraré esta idea como una elucubración filosófica y como una Misión Imposible...










































sol de otoño
Miercoles 1 de Noviembre del año 2006
Claustro Virtual

Ayer me desperté bastante pronto, a la cinco o las seis, estaba bastante desasosegado por una serie de cosas. En esos momentos suelo tener una sensacion bastante desagradable, una mezcla de vacío interior y angustia, y lo que necesito es sosiego y un espacio para la serenidad, para la reflexión, para la tranquilidad y el silencio.

El caso es que entré en mi propia página. Es algo que hago en momentos así. Uno entra en su propia página como si fuera un extraño. En realidad soy un extraño para mi propio trabajo porque, como he explicado más arriba, no suelo escuchar mi propia música una vez que la codifico y además la hago en una sola toma. Bien, pues como iba diciendo entré en mi página y estuve escuchando ARBORESZENCE.

No había escuchado esas sonoridades desde que las hice y fué muy grato y nuevo; como si las hubiera realizado otra persona. Una sorpresa contínua ya que no las tenía memorizadas en mi mente. Me ha pasado muchas veces; olvido lo que he hecho y entonces me sorprendo. Así fué pasando el rato y estuve tranquilamente en la escucha de esos sonidos que a mi me resultan sosegantes y sugerentes. Luego escuché CAELUM y una sección nueva que se llama OTOÑAL (o Sechs Bagatellen, todavía no he decidido el título...)

Al cabo de un rato mi ánimo estaba mucho mejor. Había encontrado un espacio para el sosiego, la reflexión y la calma. Un espacio en el que uno puede estar una hora escuchando sonidos que no le agitan y que le dan tiempo para estar tranquilo, reflexionar y sosegarse.

Luego, acordándome de todo esto, me vino a la memoria el claustro de la catedral al que yo iba cada mañana precisamente para eso, para sosegarme y encontrar un centro interior cálido desde el cual continuar la jornada (eso fué hasta que pusieron una cabina en la puerta y pretendían cobrarme una entrada... pero esta es otra historia para otro día...), y pensé que esta página puede muy bien ser una especie de "Claustro Virtual" donde alguien entre, repose, se centre y salga renovado.

Ah, y de momento, no hay cabina para pagar entrada...

Salud.


























solrojo
  Miercoles 3 de Enero del año 2007
Saborear el Tiempo

"...Tonino Guerra escribió un prologo bastante extraño en el que describía la forma en la que bebo café.

Yo bebo el café a la oriental: muy despacio, gota a gota. Un italiano toma un "espresso", es decir, se lo bebe de un trago.

Y me preguntó: "Theo, ¿por qué eres tan lento bebiendo café?". Y le contesté: "Vosotros bebéis el café, yo lo saboreo. Vosotros os bebeis el tiempo, yo saboreo el tiempo. Por eso hago películas lentas. Para saborear el tiempo..."  (Theo Angelopoulos)
















































solrojo
Domingo 9 de Julio del año 2007
Chimpancé Tocando el Tambor

A mi, nuestras queridas fiestas patronales de las narices es que me ponen malo. Ya me ponían malo desde crío y ahora me siguen poniendo malo aunque por diferentes razones.

Cuando era adolescente o joven me fastidiaba no poder participar de la fiesta como los demás, me enfermaba estar en pleno mes de Julio encerrado en casa mientras  mis compañeros de colegio y toda la gente en general se lo pasaban -al parecer- en grande; salían, se divertían, ligaban... Ahora me joroban porque ya me he acostumbrado a la soledad y al silencio, y durante estos días, en el barrio donde vivo, no hay más que ruido, ruido y más ruido, sobre todo a las noches, y no me dejan dormir. Además está todo sucio con meadas, vomitonas y suciedad indefinida y maloliente por todas partes... o sea, que me siguen poniendo malo.

Ayer estaba rendido y a las diez y media de la noche caí dormido en la cama ya agotado por el sueño. A las doce y media ha empezado la verbena justo debajo de mi casa y me han tenido despierto hasta las dos y pico. Entonces he cogido el sueño... hasta las tres, hora en la que ha hecho su aparición un pre-homínido y su acompañante (supongo que también pre-homínida) y se han puesto a tocar el tambor africano debajo de mi balcón.

La percusión tiene su encanto y su arte. Yo he visto en dos ocasiones a un gran percusionista (Pedro Estevan) hacer un solo de "pandero" verdaderamente genial. Es increible lo que un buen músico puede hacer con un pandero. Este en concreto le hacía "cantar". Tenía un ritmo exacto, vibrante, a veces sincopado, complejo. Tocaba con los dedos (no con la palma) y aquello era música... ni un golpe fuera de compás, una amplia variedad de timbres extraídos de un humilde pandero... en definitiva: un artista, y una delicia escucharlo...

Pero no, el simio que está sentado bajo mi balcón toca con las palmas y solo sabe hacer pum-pum-ta-ta, pum-pum-ta-ta, y así sin parar... la única variación consiste en acelerar el pum-pum-ta-ta al límite de velocidad que le permiten sus brazos hasta llegar a una especie de paroxismo que termina por colapsarle y entonces se detiene. Colapsado, este humanoide fallido descansa durante diez segundos para continuar de nuevo con el pum-pum-ta-ta, pum-pum-ta-ta...

Las cuatro de la mañana, y el protohomínido seguía; las cinco, y seguía; las seis, y seguía; las siete, ¡las ocho!... y seguía con el pum-pum-ta-ta y sus eventuales paroxismos acelerados, contemplado por su novia-simia ensimismada por el simulacro de arte de su piojosa pareja (y es que el amor ciega... esta es la prueba irrefutable).

Las ocho de la mañana y sigue... ¡es increible!, es un record de resistencia para el subhombre percusionista... ¡y para los vecinos que estamos aguantándole desde hace horas!

Llegan los de la limpieza con las mangueras y siento un alivio porque pienso que nuestro aspirante a mono de circo se irá, pero no, el tipo prehumano sigue, y sigue, ni se inmuta, se ve la que droga aumenta la resistencia a la vez que la imbecilidad.

Finalmente, cuando ya el agua salpicaba su preciado estradivarius percutivo, ha decidido alejarse seguido de su pareja protohomínida-cortimental, pero... ¡oh cielos!, ¡no!, ¡no se ha alejado del todo!, todavía lo oigo -aunque no lo veo- en algún rincón de la calle de abajo...

La subnormalidad no tiene límites.

La fiesta me repugna.

La única conclusión a la que puedo llegar en este momento es que el mundo va muy mal... y yo tengo mucho sueño...















































solrojo
  Martes 11 de Julio del año 2007

"El silencio es sólo el abandono de la intención de oír (John Cage)"




















solrojo
  Miercoles 15 de Agosto del año 2007
Desintoxicación Electrónica

A veces me saturo de sonidos electrónicos. Si no me dosifico terminan por cargarme. Tengo que tener un cierto cuidado y una cierta disciplina.

Ahora es Agosto y es la época en la que se celebran muchos conciertos de Musica Antigua en algunas pequeñas iglesias maravillosas. Siempre relaciono el verano con la Musica Antigua, desde hace años.

Me encanta ir al anochecer a una de estas iglesias, sentarme y esperar tranquilamente a que comienze el concierto. Entran cuatro señores (el Hilliard Ensemble por poner un ejemplo que guardo indeleble en la memoria), suben al escenario, saludan y comienzan a cantar llenando el espacio de sonido, de armonía y de maravillosas evocaciones.

Luego acaban, se aplaude, hacen una propina, sonrien y nos vamos todos tan contentos. Como solo hay una puerta de salida en la iglesia los cuatro salen entremezclados con el público comentando si nos ha gustado el concierto y acompañados de sus esposas o hijos o amigos.

Todavía hay un atisbo de la luz del atardecer y sopla un aire templado que subraya el sosiego, la sencillez  y la plenitud de ese momento.

Salimos todos y la iglesia se cierra. Todo ha ocurrido con absoluta simplicidad, con total naturalidad. No hacen falta cinco mil vatios de luz, doscientos mil de sonido, un escenario monstruoso, veinte ordenadores, pantalla gigante, guardaespaldas para las "estrellas" y toda esa parafernalia.

En esos momentos me siento cercano a la esencia de la música y, por reflejo, a la esencia de la vida.

En esos momentos aborrezco la electrónica...

Tranquilos, se me pasará en cuanto llegue el otoño...





































ya se me ha pasado...





sol
  Domingo 9 de Septiembre del año 2007
El Sonido de los Sueños

Estaba yo últimamente preocupado (es un decir) por el sonido de los sueños. Los sueños a veces son difíciles de recordar, las imágenes se nos escapan, el hilo argumental ni te cuento. Pero con todo, la imagen puede ser algo tan intenso que atrae absólutamente la atención. Por eso hay pintores que se inspiran en sueños pero ¿hay algún músico que se inspire no en la imagen sino en el sonido del sueño?. Creo que Steve Roach ha hecho algo al respecto pero el no estaba en sueños sino que estaba en coma; es diferente.

El caso es que yo nunca me había fijado en el sonido de los sueños. He llegado a pensar incluso que los sueños son mudos, pero no, ahora que recuedo y que observo veo que hay sonido.

Pero es bastante extraño...

Por ejemplo: nunca hay música. Es rara la vez que he soñado con alguna melodía. Si que ha ocurrido pero son casos excepcionales. Tampoco hay efecos de sonido, o sea que no se oyen las pisadas o el ruido del ambiente, o el ruido de los coches... nada...

Yo tengo la impresión de que tan solo se escucha aquello que es significativo. Las voces se escuchan, las palabras que tu formulas, las palabras de los otros (que son por cierto las tuyas propias puestas en boca de otros), pero nunca una tos, un estornudo, el ruido de una puerta al abrirse...

Recuerdo hace unos meses el sonido de una mujer cantando, y todavía meses antes el sonido de una especie de salterio... eso es todo...

Extraño mundo sonoro.
No se lo que significa toda esta peculiaridad sonora de los sueños...
Si alguien tiene alguna idea que me la diga por favor.

Seguiré observando.
























































Domingo 28 de Octubre del año 2007
OSRA
(Only Stereo Recording Artist)

Hasta hoy yo no sabía lo que era pero ahora sí que lo se.

La iluminación súbita me ha llegado leyendo una referencia de Glenn Gould; él se consideraba a si mismo como un OSRA (Only Stereo Recording Artist). La definición la tomó cuando decidió no dar más conciertos y dedicarse en exclusiva a la grabación de discos. A partir de entonces su "medio" no serían los escenarios sino una grabación hecha en estudio.

¡Por fin!, ¡Ya tengo una identidad!, ¡Yo también soy un OSRA!. Ya somos dos (sin pretender compararme con el maestro claro está).

¿Hay alguien más por ahí?.


















Jueves 24 de Enero del año 2008
DEL ARCO AL PIANO

Imaginamos a un tipo más bien elemental, con un arco, unas flechas y unas intenciones no muy pacíficas. Quizás mata un venado. O quizás mata a su vecino. Depende del apetito que tenga y de lo pelmazo que sea su vecino.  En un momento de ocio pulsa distraidamente la cuerda del arco y la cuerda emite un sonido. Nuestro hombre encuentra sugerente el suceso (en realidad no era tan elemental el tipo) y se le ocurre poner varias cuerdas a un arco y pulsarlas: acaba de nacer algo parecido a un arpa.

Luego alguien -precisamente su vecino el pelmazo, que es pelma pero ingenioso- tiene la ocurrencia de ponerle un mastil para tener más posibilidades sonoras y entonces tenemos algo parecido a un laud. Alguien tiene la ocurrencia de frotar el laud con otro arco y tenemos un violín. Alguién -este si más brutote- tiene la ocurrencia de golpear las cuerdas con el arco en vez de frotarlas, ve que no suena del todo mal y tenemos un salterio.

Golpeando las cuerdas de manera cada vez más sofisticada llegamos al piano. Han pasado varios siglos, bueno, muchísimos siglos... De un instrumento de muerte se ha pasado a un instrumento artístico, de la pura y dura lucha por la supervivencia a la armonía y al deleite de la belleza.

Esta pequeña y magnífica historia que me acabo de inventar (llevaba varios meses sin escribir y la ocasión lo merecía) nos habla de lo que es el arte: poner orden en el caos; tomar la fealdad y convertirla en belleza; tomar la dureza de este mundo (que puede ser mucha) y transformarla en algo de paz y dulzura; tomar cualquier cacharro ruidoso, grotesco, un hierro, un trozo de madera, una piedra, una corriente eléctrica, y transformarlo en belleza.

¡Que magnífica historia!.
¡Hoy me he estrujado el cerebro tras varios meses de hibernación!
¡Que inspirado estoy!, ¡Es que me va a dar algo!.


FIN

















solrojo

Martes 3 de Marzo del año 2009
INFIERNO Y PARAISO

La mejor prueba de que la música no es de esencia humana es que nunca sugiere la representación del infierno. Ni siquiera las marchas fúnebres lo logran. El infierno es presente, actualidad; lo cual significa que conservamos solamente la memoria del paraíso. (Emile Cioran)




















solrojo
Domingo 15 de Noviembre del año 2009
VAGANCIA Y DESANIMO

No tengo muchas ganas de escribir últimamente. Además llevo mas de un año enfermo con vertigo y me estoy desesperando. Tampoco estoy muy inspirado musicalmente hablando. Pero este texto que he encontrado resume muy inteligentemente algo que yo venía sospechando pero que no terminaba de poner en palabras. Copio y pego:

Cuando era joven, me interesaba muchísimo conocer la opinión de la gente sobre mí y sobre mis obras; hoy sólo me importa evitar conocerla. En aquellos días, si alguien me decía que habían escrito dos palabras sobre mí en un periódico, era capaz de recorrer toda Londres para conseguir la publicación. Ahora, apenas veo mi nombre en el copete de un artículo, me apresuro a cerrar el diario y apartarlo de mí; a la natural curiosidad por leerlo me contesto: «¿Para qué? Sólo te amargará el día.»

En aquel tiempo, yo tenía un amigo. Después he tenido otros —amigos queridos y leales— pero ninguno llegó a ser lo que fue aquel. Porque se trataba de mi primer amigo, y los dos vivíamos en un mundo mucho más grande que este, más lleno de alegría y de dolor; y en aquel mundo uno amaba y odiaba con mayor intensidad que en este pequeño mundo que desde entonces me ha tocado habitar.

El también tenía esa ansiedad de los jóvenes por escuchar críticas, y nos obligábamos mutuamente a hacerlo. No conocíamos entonces nuestros corazones, no veíamos que cuando solicitábamos «crìticas» en realidad estábamos pidiendo aliento. Nos creíamos fuertes (así sucede en los comienzos de la batalla), capaces de afrontar la verdad.

Así, cada uno se ocupaba en señalar los errores del otro; tan ocupados en eso estábamos, que nunca tuvimos tiempos de dedicarnos un elogio. Y estoy convencido que cada uno tenía buena opinión de la calidad del otro; pero teníamos la cabeza llena de sentencias imbéciles: «Hay muchos que te elogiarán; sólo un amigo de verdad te dirá tus faltas»... «Nadie ve sus propios defectos; es digno de gratitud el que te los señala, por que sólo así lograrás corregirlos.»

Después conocimos mejor el mundo, y las falacias de estas frases. Pero demasiado tarde.

Uno de nosotros escribía algo, lo leía al otro y al fin le pedía: «Dime lo que piensas; pero sinceramente, como un amigo.»

Estas eran sus palabras. Pero sus pensamientos (ignorados incluso por él mismo) eran: «Dime que es inteligente y está bien escrito, amigo mío. El mundo es cruel, sobre todo para los que no lo hemos conquistado, y, por más que afectemos impavidez, nuestros corazones jóvenes están surcados de arrugas. A menudo nos sentimos cansados y desalentados. ¿No es así, amigo mío? Nada tiene fe en nosotros, y en esas horas oscuras nosotrs mismos dudamos... Tú eres mi camarada. Sabes cuánto he puesto de mí mismo en esta pequeña cosa, que para otros no será más que una lectura pasajera de un rato de ocio. Dime que es bueno, amigo mío. Pon algo de sangre en mi corazón, te lo ruego.»

Y el otro, lleno del celo de la crítica —que es el sucedáneo civilizado de la crueldad— respondía con más espíritu de franqueza que de amistad. Seguían luego acoloramientos y palabras duras... [...]

Desde entonces, siempre me he preguntado si el Arte (aun con A mayúscula) vale toda la pena que es debida a su causa; si es que a ella y a nosotros nos ha ido mejor, contando todos los sarcasmos y los ataques, toda la envidia y el odio que hay que anotar a su nombre... (Jerome K. Jerome)







mosquito